
El sábado pasado fui testigo de una protesta un tanto sui generis de un grupo numeroso de defraudados por el Grupo Sitma.
Y es que, alertados de que habria un evento de gobierno encabezado por Mario Marìn Torres en una colonia del poniente de la ciudad, acudieron en masa para exigir el apoyo económico por parte de las autoridades.
Me parece un desproposito que el gobierno del estado tenga que apoyar a todos los defraudados por estas organizaciones que los engañaron y que, bajo el pretexto de incrementar su patrimonio, les robaron todos sus ahorros.
Y es que ninguno de los afectados fue obligado a depositar sus ahorros en ese grupo, todos y cada uno de ellos no tuvo el cuidado de investigar la procedencia de ese grupo, se confiaron y ahora tienen que pagar las consecuencias.
El problema es que consideran que el gobierno es beneficencia pública y que tiene la obligación de resarcirles su dinero.
Es cierto, el gobierno equivoca las formas porque, por ejemplo en el caso de financiera Coofia, existe un fideicomiso llamado FIDEPAGO que salvaguarda el dinero de los ahorradores y entonces, los defraudados de otras casas consideran que tambièn deben ser beneficiados con un esquema similar.
No, no es asì.
Lamento que hayan ido timados y que hayan perdidos sus ahorros, pero no se equivoquen, el gobierno no tiene que pagarles el dinero perdido.






